jueves, 20 de marzo de 2014

Orientaciones para atender al alumnado con discapacidad auditiva

El profesorado debe:

  • Minimizar el ruido ambiental lo máximo posible.
  • Situar al alumno/a donde pueda tener una mejor visión del docente, del compañero/a que le habla y de la pizarra.
  • Poner junto al alumno/a a un compañero/a al que pueda preguntar sus posibles dudas. Este compañero/a debe ser consciente de las repercusiones de la sordera, y debe saber cómo comunicarse con el alumno/a con sordera.
  • Los docentes deben conocer las adaptaciones de acceso al currículo y el plan de evacuación.
  • Cuando hablemos, la articulación debe ser clara, sin exageraciones, apoyándonos en gestos naturales que favorezcan la lectura labio-facial.
  • Debemos comprobar que el alumno/a entiende las explicaciones.
  • Es importante que nos dirijamos al alumno/a en repetidas ocasiones, evitando hablar de espaldas, girarnos, ponernos la mano delante de la cara, pasear por el aula, etc.
  • Si no nos mira, debemos reclamar su atención antes de empezar a hablar.
  • Es primordial escribir en la pizarra toda aquella información importante que deba conocer el alumno/a o facilitársela por escrito.
  • Los libros pueden no ser accesibles para el alumno/a y por ello debemos adaptar la parte necesaria.
  • La información debe estar organizada y estructurada por lo que los esquemas, mapas conceptuales y resúmenes son una gran ayuda para el alumno/a.
  • En las explicaciones debemos:
    • Remarcar las palabras clave oralmente y en la pizarra.
    • Pausar la separación entre ideas o temas.
    • Gesticular las frases exclamativas, interrogativas, dubitativas, etc.
    • Subrayar el discurso con gestos y miradas.
    • Usar muchos recursos gráficos y visuales.
  • Los procedimientos e instrumentos de evaluación se adaptarán de acuerdo al artículo 29.8 de la Orden de 13 de diciembre de 2010, asegurándonos de que el alumno/a entiende los enunciados, aclarándolo y adaptándolo con indicadores gráficos, visuales, etc.
  • Daremos más tiempo a este alumnado en la realización de las pruebas de evaluación.
  • Las pruebas serán cortas si es posible, y con enunciados concisos, de elección múltiple, verdadero o falso, frases enunciativas directas, etc.
  • Podemos ofrecer al alumnado que usa la lengua de signos y que no tiene un adecuado nivel de comprensión escrita la realización de las pruebas en lenguaje de signo con el apoyo del intérprete si se dispone de éste.

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